Leyenda contada por: Juan Hernández Hernández
El puente
Cuenta qué cuando querían hacer el puente rumbo a la carretera que da para Ixtlahuaca el arquitecto no podía hacer el puente porque se les apareció el mal pidiéndole un camión de personas para poder hacer el puente más grande porque si no se los ofrecía y construían el puente así sin darle lo que pidió el se cobraría las vidas pero empezaría con la familia del arquitecto, para esto el arquitecto no le dijo nada pero el mal le dijo que lo pensara, el arquitecto se puso a pensar pero le dijo que no y el arquitecto de tanto miedo mejor se fue y dejo la obra sin terminar, posteriormente mandaron otro arquitecto y le paso lo mismo que al otro nada más que este ya no se fue pero no destruyeron el puente que ya estaba simplemente lo arreglaron y la carretera se arreglo, pero al llegar al puente se reduce a un carril. Según se cuenta que los accidentes que pasan en este puente son almas que se les debe al mal y él se las cobra de esa manera, aunque todo parece un simple accidente.
LA CANTINA
El señor julio cierto día salió de casa y se le antojo tomarse una buena copa pues tenía tiempo que no lo hacía, y el sentía que se lo merecía, al salir no le dio importancia al lugar para tomarse una buen trago de tequila, salió pero le dijo a su esposa Martina“ Vieja ahorita nos vemos, no me esperes voy a llegar tarde”, pues era el hombre de la casa y el hacia lo que se le antojaba, la señora solo lo miro y se apuro para terminar de lavar la ropa, y hacer de comer porque sus hijos no tardarían mucho en llegar de la escuela.
Julio mientras tanto noto una nueva cantina cerca del rio, pensó que hacía tiempo que no salía y que por ello no sabía que habían nuevos lugares en el pueblo, aunque también se le hizo raro pues en el pueblo todo se sabía, porque la mayoría se conocían, se dijo así mismo “ Este lugar me agrada, a lo que te truje chencha!”, y sin más se metió a la cantina, pidió que le sirvieran un buen trago, el cantinero que era de esas personas gordas y con una cara de pocos amigos le dijo: ”Esta seguro de que quiere tomar en esta cantina”, Julio no le dio importancia y solo se limito a mirarlo y asintió con la cabeza su seguridad, el hombre de la cantina, tomo un vaso pequeño en la que se sirven las bebidas, saco una botella debajo de donde estaban colocados los vasos y se dijo ,”démosle pues lo que el señor quiere”. Se le sirvió el trago, y pago por él, -Tenga cantinero y gracias por la refrescada, se preparaba para irse.
Mientras esto sucedía dentro de la cantina, La señora Martina y sus hijos: Pedro, Anselmo y María lo buscaban desesperadamente, pues tenía varios días desaparecido, hasta que al final dejaron de preguntar si no lo habían visto, jamás se dieron cuenta de esta cantina, porque solo aparece en el mes de mayo y ellos llevaban casi un año buscándolo. No esperaban que regresara, pero después de 3 años en el que el saliera de su casa, regreso, noto pequeños cambios en el pueblo, nuevas casas, ya empezaba a ver electrificación, pero no le dio importancia, porque esto ya lo habían planeado desde hace tiempo, y él se imaginó, que no le hacinaron acerca de este cambio, cuando llego a su casa, el esperaba encontrar la cena lista y ver a sus hijos y abrazarlos, sin embargo lo que se encontró fue a su familia con cara de sorpresa y preguntándole que donde se habían ido con unas caras de incredulidad, el señor platico lo poco que había hecho a su familia, pero estos lo tomaron como loco, al contar esto a sus seres queridos, el señor Julio murió repentinamente. Lo más interesante de esto es que al enterrarlo su cuerpo había desaparecido:” dicen que fue el mal quien se lo llevo”. Y por ello la gente de este lugar relata que:
Por los meses de mayo en el pueblo de San Pedro el Alto en el rio que se encuentra en las orillas de este lugar, aparece una cantina en donde aquellas personas que entran en ella, salen después de 3 años, sin embargo dentro de ella el transcurso del tiempo es muy corto, pues para ellos solo han pasado unos cuantos minutos y las personas que logran salir y cuentan donde estuvieron se mueren, y su cuerpo desaparece sin dejar rastro.
Leyenda contada por: Cirilo Cid Vázquez.
En San Pedro el Alto se cuenta que durante las noches, las mujeres de este pueblo, no pueden salir a la calle porque se les aparecería un guajolote que les estaría esperando para llevárselas a un lugar muy feo y tenebroso, principalmente a las mujeres que no hacen caso a sus padres y no realizan los trabajos que les mandan por hacer.” Esto les dijo la abuela Nachita a sus nietas Jacinta y Teresa”
Ellas salieron de su casa para ir a jugar, pero no terminaron con las labores que les encargaron sus padres, De pronto empezaron a sentir que algo estaba a un lado de ellas, en un principio sintieron escalofríos, pero ellas imaginaban que era por lo frio de la noche, pero ese escalofríos se transformo en miedo, con ese temor dejaron de jugar y observaron que a su lado estaba un guajolote: era negro por la noche, estaba esponjoso como cuando pelean y era más grande que cualquier otro guajolote, pensaron por un momento que este animal se había escapado de casa de algún vecino y no le dieron mucha importancia a la advertencia de la abuela, y decidieron corretearlo, pero este los llevo hacia donde estaba un puente, de repente empezaron a ladrar los perros, la mama de estas niñas se dio cuenta y les grito, para que regresaran, ya que ella no veía al guajolote, La abuela de las niñas salió de casa y empezó a gritar de groserías y a maldecir una y otra vez al animal, sin que las niñas tuvieran uso de conciencia eran dirigidas bajo un puente, afortunadamente por la oportuna intervención de la abuela, las niñas regresaron a casa y contaron este relato.